Y una noche lluviosa

Y una noche lluviosa
cinco colas aparecieron.

martes, 5 de noviembre de 2013

capitulo 1: La suerte de los dados (3º parte)

-¿Le ha ocurrido algo a ese señor?Está lleno de heridas...- dijo Mateo
-Es mi compañero sexual y al parecer no lo trate con demasiada delicadeza.
Ambos nos miramos fijamente sin mostrar ningún tipo de emoción.
-Es broma- dije con la misma seriedad que había hablado antes-hace un rato le pegaron una paliza y sentí compasión por él. Pensé que ocurriría algo como lo que pasa en las películas o los libros, ya sabes, un encuentro que desencadenaría un amor pasional donde ambos moriríamos por amor como en Romeo y Julieta.
El silencio pesaba y nuestras caras eran tan serias como antes.
-Es broma- volví a repetir. Soñolienta, decidí cambiar de tema-¿Qué ocurre con la herencia?
El hombre saco una carpeta alegando que mi padre solo había dejado deudas y que no tenía ningún bien material para hacer frente a mis gastos. Sin embargo, había dejado una carta que había escrito hace ya algún tiempo en el caso de que le ocurriera algo.
Mateo me extendió el sobre y me disponía a abrirlo cuando me freno.
-Su padre me dejo un mensaje diciendo que no le estaba permitido abrir la carta hasta que no sucediera un hecho extraordinario que cambiara su vida. ¿Le ha sucedido algo extraordinario?
-Bueno- respondí pensativa- esta mañana han intentado agredirme, pero según los agresores tenía una fuerza descomunal, cuando en realidad siempre he sido una chica débil.
Creo-agrego el abogado- que su padre se refiere a encontrar una vocación o un trabajo, si todavía  no lo tiene.
-Permitame mi pregunta ¿Cómo sabe que no tengo un trabajo en este momento?
-Su padre supuso que no lo tendrías.
-¿Qué se cree el viejo ese? Siempre diciendo cosas como esas-se me había escapado tales groserías por mi enfado- cuando se la pida, entrégueme la carta, por favor. Mis sinceras disculpas, debo pedir que se marche.-agache levemente la cabeza y le acompañe hasta la entrada.
Cuando cruzo el umbral, me miro de nuevo.
-No se preocupe, hasta la próxima Señorita Marcellyn, es un placer conocerla, es usted encantadora
-¿Esta intentando halagarme?
-Sí, la verdad es que...
-Pues no lo intentes, es una pérdida de tiempo.
Cabreada,cerré la puerta de un golpe.
¿Quién se creía ese pescador diciendo de antemano que yo no tendría trabajo, ¿Es que acaso no confiaba en su propia hija?
Tenía tanta rabia contenida, que deseaba fervientemente tirar todo lo que había en el salón. Las tazas vacías de la mesa, los libros de la estanterías, cuando sucedió.
Las tazas temblaron y acto seguido, cayeron al suelo.Los libros comenzaron a temblar y a moverse hasta que rozaron el suelo, todo comenzó a romperse y caerse.
Mi furia pronto se convirtió en miedo y sorpresa y curiosamente los objetos dejaron de estamparse contra el suelo.
Me miré las manos y vi como temblaban, roce mis dedos con la frente e irradiaba calor como una estufa, tenía tanta fiebre que estaba delirando.
Baï me miraba y maullaba, acariciaba mis piernas y decidí irme a la cama escoltada por el pequeño minino.
Durante días, me sentí febril y dolorida.
Apenas podía moverme y sentía que me moría, a menudo sentía punzadas en el estómago y mi cabeza martilleaba con tanta fuerza que creí que explotaría. Mi pulso y corazón estaban más acelerados de lo normal, esto ocurrió, durante cinco días seguidos, día y noche.
El sábado por la noche estaba ansiosa de salir del faro y admirar el lado más salvaje del mar. Temibles olas desafiaban a cualquiera que se atreviera a mirarlas.
Cuando abrí la puerta, de nuevo el dolor estomacal recorrió todo mi cuerpo.
Me disponía a cerrar la puerta para volver a la cama, cuando el pequeño gato de pelaje gris salió al exterior, en un impulso de agarrarlo, salí asustada a buscarlo.
El mar y el cielo estaban enfurecidos. Observé las gotas que caían del cielo y vi que la luna era menguante.
Un cosquilleo recorrió la palma de mano y una gran ola se partió en dos devorando el faro, abrazando a Baï, miré hacia la bravucona ola deseando que desapareciera. Y esta, desapareció, el agua se calmo y dejo de llover.
Acto seguido cinco colas azules adornadas con hermosas perlas de agua aparecieron en mi trasero.

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