Y una noche lluviosa

Y una noche lluviosa
cinco colas aparecieron.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capitulo 1: La suerte de los dados (Parte 1)

A veces pienso que alguien realmente me odia, y por eso, me echó un mal de ojo.Ojalá esa persona se pudra en el infierno.Por su culpa, soy la persona con el mayor índice de mala suerte que puedas conocer.Os explicaré porqué.
Mi madre me abandonó cuando tenía cuatro años, todavía recuerdo como me llamaba diciendo "Annie", creo por ese motivo ,tras la huida de mi madre , me volví una persona retraída en sí misma y que para evadirse se pasaba a todas horas leyendo, siendo objeto de insultos y burlas por parte de los que eran mis compañeros.
Pegamento en la silla, pintadas en la mesa, motes crueles, esas y muchas más fueron las razones por lo que a los dieciséis años abandoné el instituto y te preguntarás "Y tu padre,¿Qué dijo?" Bueno, a decir verdad mi padre no solía ser un padre atento y cariñoso, por lo que al saber la noticia lo único que me dijo es "Tampoco te hará mucha falta en el futuro Annie, si todo sale bien, podrás manejar el barco que tengo alquilado y ser pescadora" 
Baï, mi padre, es una persona muy baja,pero corpulenta de ojos azules y pequeños enmascarados por unas pequeñas gafas redondas, de cara alargada y finos labios; pero lo que le caracterizaba era la sobriedad e inexpresiva cara. A veces, cuando era algo más pequeña, dudé de que aquel hombre pudiera ser mi padre. Ambos éramos muy diferentes. Mis ojos eran lo más negro que había visto nunca, mi pelo caía en pequeñas ondulaciones y con un gran volumen del color del chocolate. Mis labios eran gruesos y pequeños. Las personas mayores a menudo me decían y me dicen que tengo algo especial, como si en cualquier momento pudiera mostrar mis afilados dientes como una leona enfadada.
¡Ah!Se me olvido decir que vivo en Francia, y lo que más os sorprenderá, vivo en un faro junto a mi padre que es pescador. Aunque apenas ya las personas viven en faros, mi padre lo contrataron hace tanto tiempo, que creo que le dan pena despedirlo, así que,se puede decir que vivo de la lástima de los demás.
Aunque mi padre sea pescador a tiempo parcial, la mayoría del tiempo se encarga de revisarlo todo lo que tiene que ver con el faro y no me preguntéis que revisa, porque realmente, no lo sé.
A menudo, tengo miles de accidentes (me rompí la pierna cuatro veces y me he quemado cocinando más de mil y sin utilizar la exageración) soy una persona poco hábil, aunque si que puedo decir que soy astuta. Es en lo único que soy buena; engañando a los demás. Quizás, debería ser vendedora de seguros porque tengo el don de la palabra. 
Aunque soy una persona muy realista,debido a mi curiosidad por el mundo y mi fascinación por los libros y documentales, ante todo, me considero una persona muy fantasiosa, hasta tal punto que veo una persona paseando y pienso que cuando oscurece es un monstruo con terribles tentáculos que se come los hígados de las personas, ojalá yo tuviera esas habilidades.
No fui consciente que a veces los deseos son peligrosos.
A la edad de veintitrés años, cuando volví de la biblioteca vi una gran cantidad de personas rodeando el imponente foro.
Sentí como un calambre recorría mi cuerpo y agache la cabeza, avanzando lentamente hacia mi casa de vuelta de la biblioteca  cuando sacaron de mi casa una camilla llevada por cuatro hombres. En aquella camilla había un cuerpo humano tapado por una sabana.
-¿Qué ocurre?-le pregunté a la señora que venía todos los días a traer el pan. La mirada de aquella mujer estaba llena de compasión, miró hacia otro lugar intentando escapar, me agarro de las manos y con voz entrecortada por el llanto hablo
-Tu padre ha muerto
Quede clavada en el suelo durante horas mientras el viento golpeaba mi cara y mis sentimientos. Me sentía perdida en aquel inmenso océano de emociones. 




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