Y una noche lluviosa

Y una noche lluviosa
cinco colas aparecieron.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Prólogo

-Mamá, tengo miedo, ¿Y si viene el hombre del saco?- dije incorporándome de la cama con voz temblorosa a la edad de cuatro años.
Mi madre me recostó, me arropó y sentí la suave textura de las sábanas mirando a aquella mujer hermosa.
-Tranquila Annie, el kitsune te protegerá.
-Mami, cuéntame otra vez el cuento del zorro de nueve colas.
Ella sonrió y carraspeó su garganta dando comienzo a la historia.
-Érase una vez, un zorro de nueve colas, más conocido como kitsunes. Había una kitsune que se llamaba Diana.
-¿Por qué se llama como tú?
Mi madre sonrió e hizo caso omiso a mi pregunta continuando con el relato.
-Diana estaba muy triste porque los kitsunes no tienen mamá ni papá y ella quería tener alguien que la quisiera y a veces se sentía sola. Todos estos tipos de zorros tenían poderes y podía convertirse en persona, animales e incluso en objetos-dijo enfatizando esa parte con sus manos- pero ella lo hubiera dado todo por tener una mamá y un papa. Los demás kitsunes, se reían a menudo de ella porque era un zorro rojo que le gustaba mucho el agua y tenía miedo al fuego, mientras que a los demás kitsunes le gustaban mucho el fuego pero odiaban el agua.
Una marca de preocupación debió surcar mi rostro cuando mi madre, intentaba consolarme diciendo que Diana sería feliz. Ella prosiguió.
-Inari, el dios que cuidaba de ella, la mando a una pequeña aldea para que cuidara a cada uno de sus habitantes en secreto, puesto que las personas temen a estos extraños zorros. Todas las mañanas, Diana se transformaba en humana y paseaba por el pueblo y todos los días veía a un joven agraciado y gentil, Diana se enamoró profundamente de él.
Durante unos minutos, el silencio se hizo pesado en la habitación, hasta que inquirí
-¿Y que ocurrió?Nunca me has contado lo que pasa a partir de ahí.
-Te lo contaré mañana, ya es tarde.
Mamá beso mi frente dulcemente y sonrió dejando ver sus dos bonitos e inocentes hoyuelos.
-Te quiero mamá
-Yo a ti también cielo.
Esa fue, la última vez que vi a mi madre.

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