Y una noche lluviosa

Y una noche lluviosa
cinco colas aparecieron.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Capitulo 2: Sentido y Sensibilidad (1ºparte)

Quizás te resulte extraña y poco creíble toda esta historia. Bien, es normal, incluso para mi también lo era.

Quizás por eso las semanas siguientes apenas dormía. Este era aquel motivo que esperaba Baï, mi padre o era el motivo esperanzador que yo quería que fuese.
Pero ocurrió algo increíble que me dejó sin aliento el quince de noviembre.
Después de incluir otra noche de insomnio provocado por el desazón que me producía aquella incertidumbre, me mire al espejo como cada mañana y observé detenidamente mis colas, por mas que intentaba ocultarlas, siempre estaban expuestas a la vista.
Mi mente fue más rápida que yo contestando la siguiente cuestión que me planteé; ¿Era un perro...o quizás un zorro?
De forma frenética, un pelaje rodeo mi cuerpo y mi nariz se transformó en un hocico.
Intenté gritar, sin embargo nació de mi garganta un lastimero aullido que ha sido, lo más poco conocido a mi voz que he oído nunca.
Aunque intentaba pedir auxilio y solo era capaz de escuchar alaridos de mis lamentaciones, me eche un ojo al espejo, prendada de aquella hermosura que veía.
El pelo que cubría mis extremidades era despuntado y azul, las cinco hermosas colas acababan en un matiz blanco y tenía una belleza que jamás creí que mostraría.
Aunque era un zorro, pensé que era lo más "bonita" a lo que podía aspirar, tomando o no forma humana.
Y sin quererlo, un polvo similar al que aparece en las películas, que lo llame "polvo de estrella" cambio totalmente mi aspecto.
Esta vez, mi pelaje era como el marfil, resplandecía por si solo, era más largo y liso que el anterior y las colas eran blancas rodeada de especies de cintas grises y brillantes. Incluso el color de ojos había tornado a un grisáceo vivo.
"Pero...acaso ¿No cambiaré de nuevo a mi forma humana?" Deseaba ser capaz de verme otra vez mis labios y mis manos.
Como si mi cuerpo escuchara mi mente, el polvo de estrella rodeo al cuerpo zorruno que se encontraba frente al espejo, transformándose, de nuevo, en humano.
Antes de que cambiara de nuevo a zorro, me apresure a llamar a Mateo con la intención de leer la carta y me quedara clara a que tipo de situación me enfrentaba.
Mientras venía el abogado, la casa estaba hecha un desastre, por las cosas que se habían caído al suelo hace una semana y que yo misma creí que era un sueño.
En mi cabeza, apareció la imagen de lo que había hecho anteriormente para estropear el interior del faro de esa manera, así que intenté arreglar lo ocurrido de la misma forma, mentalmente.
La primera vez que lo intenté, no paso absolutamente nada.
Recordando como había utilizado la magia, intenté acumular toda la ira que había en mi expulsándola al exterior de un golpe diciendo "Que vuelva a la normalidad". Ilusa de mi.
Una nube negra se colocó encima de mi cabeza y comenzaron a caer rayos y truenos, una tediosa lluvia que no cedía y un pequeño viento huracanado hacía que mi cabello se moviese en el escenario del aire sin gracia alguna.
Llamaron a la puerta, y los fenómenos meteorológicos seguían actuando encima de mi cabeza.
-¡Dejadme ya!-ordené molesta y la nube desapareció.
En el segundo encuentro con el sobrio abogado, Mateo se encontraba peculiarmente más sorprendido de lo que lo habré visto nunca.
-¿Qué te ha pasado?
-Digamos...que de alguna manera, me ha pillado una tormenta por sorpresa- y tan sorpresa pensé riéndome para mis adentros.
Como seguía postrado en la puerta, miró el cielo y colocó la mano como esperando que cayera una gota, pero el sol resplandecía.
-No parece que haya llovido o vaya a llover- hizo el amago de entrar pero cerré la puerta a tiempo para que no viera el desastre.
-Anoche tuvo una fiesta un tanto salvaje y está algo desordenada la casa, vayamos a dar un paseo y así me seco con el sol.
-Señorita Marcellyn
-Dime-respondí al instante
-Es invierno, estamos a menos cinco grados.
Quede anonadada, había olvidado que era invierno.
-Iré a cambiarme y secarme el pelo, espere unos minutos en la puerta.
Los minutos se convirtieron en una hora. Y más tarde que pronto comenzamos a dar el esperado paseo.
No sabía que amar tanto el mar me podría traer tantas consecuencias.
Paseamos en la orilla, como me gusta a mi, cerca del agua y mis pies jugaban a rozarse con las olas y luego huir hacia la tierra seca.
Todo se complico cuando estaba en la cumbre de mi felicidad , exaltada por poder ver y tocar el agua. Antes de que comenzáramos a hablar de aquella carta del pescador, una de mis colas se desplegó cual pavo real que muestra sus encantos.
Sin embargo, el abogado miraba hacia el frente y yo me encontraba a unos pasos detrás de él.
Intenté ocultarla, pero nada funcionó hasta que desaparecí del lugar que me encontraba.
>>Me pregunto porque ella me mandó a cuidarte, eres tan molesta, experimentando a mover objetos, te tienes merecido lo que te pasó con el nubarrón<<
-¿Quién eres?¿Quién habla?- solo veía negro ante mis ojos
>>Eres una burra, estoy delante tuya, abre los ojos de una maldita vez.<<
Y ante mis ojos, un perro grande, de pelaje blanco me atemorizaba.
Me encontraba en una esfera que era parecida a una pompa de jabón, que brillaba con solemnidad.
-¿Y tú quién eres?-pregunté
>>Un perro<< dijo sin mover la boca, me asusté tanto que con voz tranquilizadora dijo >>Lo que estoy utilizando es telepatía Annie<<

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